I know you’re reading this
Eras tú. Eras tú y de qué me sirvió? No me dejes, y me dejaste, no me querías perder y te fuiste, me amarraste las manos para no ir a buscarte.
Yo te quise como a nadie. Siempre serás una espina en mi corazón. Siempre habrá un rincón de mi alma que estará enamorado de ese rincón de tu alma que no tenía miedo de amarme. Ahí es donde siempre estaremos juntos. Ahí y sólo ahí.
Remembering Steve
Mi name’s Adriana, I’m 29 years old and I work in human resources at a mexican software company. Recently I finished my masters in education and I am currently finishing my thesis about training and development in the I.T. industry, so I wrote a great deal about Apple and Steve in my first chapter, the man who created the industry as we know it, in terms of products and also in terms of organizational environments. Steve Jobs is the man who made technology companies wonderful places to work.
Thanks Steve for making our workplaces and lives a little better.
Adriana Ortega
En la recta final de la maestría
Para mí nunca ha sido fácil concluir lo que empiezo. De niña y adolescente estuve en clases de Ballet, de Jazz, de guitarra, de hawaiano, en la estudiantina, en el coro, en creación literaria, en pintura y difícilmente llevaba los proyectos a su fin. Mi primer caso de éxito fue en Mazatlán en Marzo de 1999 cuando presentamos mis compañeros y yo la obra El Diluvio Que Viene. Después de eso seguí dejando proyectos inconclusos por la vida y es por eso que en este momento, estar terminando un postgrado que yo elegí, que yo pagué, y que ha sido una decisión enteramente mía, es un hecho que no tiene precedentes.
Hoy soy casi Maestra en Educación, y jamás lo hubiera logrado sin esas personas que hasta el momento, hicieron una diferencia en mi vida y a quienes tengo un profundo cariño y nombraré a continuación: La primera es mi Abuela Yoya (QEPD), la maestra que me enseñó desde como combinar una bolsa con unos zapatos hasta como contener las lágrimas para no mostrarse vulnerable
A mi tía Gabriela Soto-Laveaga, que desde niña fue el primer modelo de pasión por el conocimiento, de nunca conformarse con menos y de disfrutar todos los pequeños detalles que nos regala la vida.
A mi tía abuela Consuelo Laveaga de Soto, persistente, luchadora y con una capacidad de amar que no dejó vencer, y hasta la fecha es muestra de que quien no arriesga, no gana.
A mi padre, el Contraalmirante Carlos Ortega, la idea más clara que tengo de la palabra Héroe, y quien siempre ha estado ahí para recordarme que la única manera de hacer las cosas es la mejor posible.
A mi madre, Vicky Arámburo, el ejemplo tangible y visible de que la felicidad es una perspectiva de la vida y no una utopía a la que hay que aspirar.
A mi hermano Carlos Ortega Arámburo, probablemente la persona más inteligente que conozco, y quien día con día me enseña otra manera de ver la vida que me enriquece como ser humano.
A la familia Peña Arámburo, por contener en sí misma todas las formas de amor que existen.
A mi primo, el P. Roberto Pantoja M. Sp. S., mi amigo el P. Enrique Bedolla M. Sp. S., Fr. César Román Lozano y los Misioneros del Espíritu Santo, de quienes he aprendido una espiritualidad que une a las personas y no las divide, que las hace sentir acogidas por Dios y nunca juzgadas.
A la familia Perez Rico González, que son mi familia también.
A Diana, Karina, Astrid, Inés, Sandra, Martha, Rodolfo, Mauricio, Israel y David: Maestros, consejeros, hermanos, compañeros en las buenas, en las malas, en los triunfos, en el dolor y sencillamente los mejores amigos que una persona puede tener.
A César, Ricardo y Carlos, por quienes siento una profunda admiración y definitivamente sin quienes este proyecto no existiría, pues son ellos quienes fundaron Quarksoft, mi lugar de trabajo y segunda casa. Su trabajo me ha enseñado que los grandes proyectos comienzan con un sueño, pero que no basta con soñar para cumplirlo, que uno debe tener fe, entregarse y trabajar sin descanso por él. Lo único que puedo decirles es: Gracias por dejarme ser parte de su sueño, gracias por dejarme aportar un poquito de lo que soy y de lo que sé para que Quarksoft sea lo que ahora es también mi sueño. Gracias por dejarme vivir a diario todo el potencial que hay en nuestro país para que existan empresas verdaderamente comprometidas con la Calidad en todo lo que comprende la palabra.
Por último quiero agradecerte a ti que le das la razón de ser a este esfuerzo, a ti que tienes el privilegio de convertir fórmulas y código en soluciones para hacer nuestras vidas más fáciles.
A ti que te has pasado noches sin dormir o domingos frente a una máquina luchando contra el cansancio y el fastidio para llegar a solucionar un problema, que te esfuerzas por hacer lo mejor para tu cliente aunque entiendas que tal vez no tiene sentido lo que te está pidiendo, que nunca te cansas de aprender cosas nuevas y que vives en constante búsqueda de lo que lleve a realizar tu trabajo cada día mejor y te llevas el trabajo a casa, muy a pesar de sacrificar la convivencia con tu familia o amigos.
A ti que terminas de trabajar y llegas a tu casa a seguir programando en proyectos personales, sólo por lo mucho que te gusta. Eres mi ejemplo de disciplina, talento, genialidad, perseverancia, has padecido redes y ser que se caen, líderes que no te comprenden, clientes que piden lo imposible o bien que no saben qué pedir.
Gracias por dejarme conocerte, comprenderte y trabajar para tí, gracias por convertirte en una de las razones por la que cada día trato de ser una mejor profesionista.
“You know? You can remove men like Alan and me from the system, but we helped create it. And our spirit remains in every program we design for this computer.”[1]
Diálogo de la película Tron. Disney 1980
[1] “¿Sabes? puedes deshacerte de hombres como Alan y yo del sistema, pero nosotros ayudamos a crearlo, y nuestro espíritu permanecerá en cada programa que diseñamos para esta computadora”
Gracias.
Gracias por decirme que no podía, gracias por creer que no tenía ganas de hacerlo, gracias por cuestionarme, gracias por decirme indecisa, gracias por decirme “Poco inteligente”, gracias. Gracias.
Gracias por hacerme entender que el problema no era yo.
Porque si hoy soy segura de mí, si hoy sé que puedo y quiero lograr lo que me de la gana, si se explicar por qué soy lo que soy y por qué hago lo que hago, si soy determinada y puedo hacer lo que me proponga, precisamente porque soy INGELIGENTE.
Hoy mi vida es una permanente solución, es ver la luz en el túnel, el Ying en el Yang. Hoy hago, completo, resuelvo, vivo por mí y para mí.
Amo lo que hago tanto como cuando decías que no podía. ¿Y qué crees? Que si puedo.
¡Felices 15 años Andrea!
Sobrina hermosísima preciosísima… ¡Te quiero mucho!
Estás empezando a vivir los momentos más bonitos de tu vida, cuando uno empieza a disfrutar verdaderamente a los amigos, a ser más libre y a convertirse en lo que vas a ser el resto de su vida.
A partir de este momento es cuando hay que pensar bien antes de actuar porque vas a empezar a decidir muchas cosas que van a impactarte para siempre. Disfruta estas decisiones y piensa siempre en tu futuro antes de tomarlas. Busca siempre un momento para hacer lo que te gusta pero jamás te olvides de tus responsabilidades.
No tengas prisa. Acuérdate de esto que te escribo siempre que te preguntes por qué a otras personas de tu edad les pasan cosas que quisieras que te pasaran a ti. Todo llega para quien sabe esperar con paciencia, tratar de adelantar las cosas es sólo forzar al destino, y lo que se hace a fuerzas, nunca sale bien.
No te olvides de lo que vales, aprende a reconocer a las personas que te quieren y no pierdas el tiempo con las que no. Lo mejor que te puedo decir en esto de amar a otras personas es: No te desgastes preguntándote por qué alguien no te quiere y mucho menos trates de convencerlos de que lo hagan. Primero quiérete tú, quiérete con todo el corazón porque la gente que se quiere a sí misma es esa que brilla por encima de las otras. Siempre habrá niñas más bonitas que tú, no dejes que esto te haga pensar que eres fea, NUNCA. Eres una niña preciosa y todos los seres humanos somos diferentes. Cuídate. Come bien, haz ejercicio, maquíllate, arréglate el cabello, ponte la ropa con la que te veas más bonita pero sólo si eso te ayuda a sentirte mejor, cuando te haga sentir mal, regresa al principio de éste párrafo: No te olvides de lo que vales.
Una mala noticia: Siempre habrá gente que te quiera dañar. Aprende de ellos, aprende como se ven, como hablan, como se comportan para reconocerlos a tiempo y que siempre puedas poner una distancia con ese tipo de personas. No te vuelvas como ellos, y mucho menos llores por culpa de ellos porque al final del día, la gente que te daña a propósito está sufriendo tanto que necesita dañarte a ti para sentirse bien. Tú no necesitas eso. Perdónalos. No olvides que todos pueden insultarte pero nadie te puede ofender si tú no quieres.
El último consejo que te voy a dar, aunque hoy no me lo vas a creer, es: Siempre escucha a tu madre. Mil veces te parecerá que tiene ganas de molestarte, eso no es y nunca es cierto, y cuando seas más grande siempre te vas a dar cuenta de que si le hubieras hecho caso a tu mamá en todo, te hubieras ahorrado muchos problemas. Es en serio, tomar tus propias decisiones es importante, pero tu vida siempre será más fácil si le haces caso a tu mamá.
Mi niña, si alguien me hubiera dicho lo que te estoy escribiendo aquí, me hubiera ahorrado muchas tristezas que no tenían razón de ser. Sé feliz, siempre se feliz, siéntete siempre orgullosa de tu familia y de ti misma, tienes todo para triunfar y no tengo la menor duda de que lo harás.
Bienvenida a la vida y…. ¡Feliz cumpleaños!
Tu tía
Adriana
Domingo de Resurrección
Soy Católica. Me acuerdo que por ahí de 2005 pasé por un momento muy triste en el que me encargué de alejar de mí a todas las personas que me quieren. Unas nunca se fueron, otras volvieron, otras no.
En el momento más obscuro, fue un gran amigo, un sacerdote Franciscano quien me dijo algo que en definitiva, necesitaba escuchar: “No cometas el pecado de Judas”. Me preguntó si sabía cuál era el pecado de Judas y por supuesto que lo sabía: Vender a Cristo… y no, no es ese, el verdadero pecado de Judas fue creer que no merecía perdón. Esa es la fe Católica que me conquistó, la que promueve el perdón.
Después vino una avalancha afortunada de experiencias positivas con la fe y con dignos promotores de la convicción, que no se parecen nada al Norberto de las noticias y que dignifican el nombre del catolicismo de la misma manera que los que salen en la tele la ensucian, pero como pasa en nuestro país, la gente que hace bien su trabajo, es siempre anónima.
Esta gente me ayudó a salir de una crisis en aquel triste 2005, me enseñó el verdadero sentido de Caridad, de comunidad, de generosidad, de bondad, de escucha, de empatía, de alegría y de convicción. Sobre todo de esta última. De como quien quiere hacer las cosas bien, muy a pesar de escándalos de pederastía y de corrupción, se limita a orar porque los pecados de los corruptos sean perdonados (…como Judas) y a seguir trabajando porque este mundo sea un poco más amoroso y feliz.
Esta gente me ayudó a entender que la felicidad viene de dentro de uno, que ni pararme en misa todos los domingos ni repudiar el aborto y el uso de anticonceptivos me va a hacer una mejor persona y que lo único que me haría más digna era amar a los demás sin importar sus errores y tener una actitud de proponer y no de censurar.
Entendí lo que significa una misa, que es mucho más que ir a escuchar hablar a un merolico y a comerte una ostia con vino, entendí que si la misa es sólo eso para mí entonces no tiene ningún caso pararme en la iglesia todos los domingos cruda y sin ganas.
En cambio empecé a ir todos los miércoles a una donde habíamos pocos feligreses pero todos éramos amigos, todos nos dábamos la paz de corazón, no con un apretón de manos diplomático sino con un abrazo fraterno y buenos deseos. En esta misa no había pobres ni ricos, ni bugas ni gays, ni viejos ni jóvenes, éramos una comunidad, uno para todos y todos para uno, como Cristo hubiera querido. Compartíamos la eucaristía, y después ¿Por qué no? Las cervezas y las papitas, la risa y el llanto, lo bueno y lo malo.
Y Dios está ahí, aunque no se hable de él, porque cuando los amigos están ahí para ti, porque cuando uno está ahí para los amigos, porque cuando todos rezan de todo corazón por el bienestar de otro, ni siquiera necesitas mencionar a Dios, ni repetir oraciones aprendidas, Dios está ahí porque Dios es mucho más que un mono ensangrentado en una cruz, Dios son las ganas de estar ahí para los demás cuando te necesitan, de hacer reír a alguien que está triste o de escuchar a alguien que lo único necesita es desahogarse.
Este Domingo que Jesús resucita, quiero que con estas letras que escribo, por lo menos la gente que me lee, sepa que hay personas en la iglesia católica que han cambiado mi vida de todas las maneras posibles, que me han enseñado de frente la cara de Dios y que siguen ahí trabajando mucho y esforzándose por hacer de este un mundo mejor aunque nadie allá afuera los tome en cuenta.
Cesarín, Agustín, Aquilino, Bebo, Kikirikí, Dany, Carlitos, Pepe (Tiago), Angelito, Checo, Pecruz, Chepe, Juanjis, Javiercín, Señor Sheffield, Luisito, Samuelín, Buki, Peñis, Toñito, Teto, Dania, Armando: Infinitas y eternas gracias porque sin todo lo que me han dado, simplemente no sería yo. Que ese Dios que ustedes me enseñaron, que perdona, que apoya, que ríe y baila, que es amigo y no verdugo, cuide siempre sus vocaciones y más vidas como la mía sean bendecidas.
Su amiga (y Fan) Beba.
H2O
Soy hija y nieta de marino por el lado paterno, y sobrina muchas veces por el lado materno.
Nací en un puerto del Pacífico, aunque en mi acta de nacimiento dice que fue en uno del Golfo.
Me llamo Adriana Ortega Arámburo. Adriana en latín significa “La que viene del mar” y mis iniciales A.O.A. pronunciadas rápido en voz alta, suenan a Agua.
El primer cuento que me contaron fue La Sirenita de Hans Christian Andersen.
La primera película que vi en el cine fue La Sirenita de Disney.
Los mejores recuerdos de mi infancia son en el velero de mi abuelo o en albercas con mis primos.
Mi juego favorito de Disneyland es The Pirates of the Caribbean.
Mi vida según Edgar Allan Poe
Usando sólo los títulos de poemas, cuentos o libros de UN POETA o ESCRITOR (o escritora, claro está), responde de forma ingeniosa las preguntas que siguen. No puedes usar el escritor que yo usé. Trata de
no repetir títulos. Es bastante más difícil de lo que parece.
Por favor publica tu nota con el título “Mi vida según (el escritor/a elegido/a)”.
Elige tu escritor:
Edgar Allan Poe
¿Masculino o femenina?
Eleonora
Descríbete:
El corazón delator
¿Cómo te sientes?
El cuervo
¿Dónde vives actualmente?
La caída de la casa Usher
¿Si pudieras ir a cualquier otra parte, a dónde irías?
Los crímenes de la Rue Morgue
Tu medio favorito de transporte:
El pozo y el péndulo
Tus mejores amigos son:
William Wilson
Tu color favorito es:
La máscara de la muerte roja
¿Cómo está el clima?
Sombra
Tu momento favorito del día:
El demonio de la perversidad
Si tu vida fuese un programa de televisión se llamaría:
Un cuento de las montañas escabrosas
Tu regalo ideal de cumpleaños sería:
El barril de amontillado
¿Qué es la vida para ti?
La caja oblonga
Cómo es tu relación:
El retrato oval
Tu miedo:
El gato negro
¿Cuál es el mejor consejo que puedes dar?:
Silencio
Si pudieras elegir otro nombre, ¿cuál sería?
Berenice
Un pensamiento para hoy:
El poder de las palabras
Cómo quisieras morir:
La durmiente
El estado actual de tu alma:
El entierro prematuro
Tu mayor secreto:
Manuscrito hallado en una botella
Tu lema:
Un sueño dentro de un sueño
Sobre la felicidad
Tenía ya varias semanas pensándolo, pero ese día no pude más. Entre el cáncer de mi abuela que me hizo entrar en un luto anticipado algunos meses antes, y que mi trabajo cada día me gustaba menos, renuncié. Hice unas cuantas maniobras para evaluar la posibilidad de regresar a mi trabajo anterior y surgió una oportunidad muy buena para unos meses después, así que decidí tomarme unas merecidísimas vacaciones. Ahí fue cuando inició la aventura.
Lo primero que hice fue irme por tres semanas a Tijuana a visitar a mi familia de allá, que son tan divertidos y ocurrentes, que tienen la particularidad de levantar el ánimo de cualquiera, y así fue. Desde el primer día pasar tiempo con mis primos y tíos empezó a hacerme olvidar de las presiones de la ciudad…bueno, eso y uno que otro trip al otro lado de la frontera a perjudicar mi tarjeta de crédito… terapéutico aquello.
Entre mis aventuras, estuve en el zoológico de Santa Bárbara, pasé por Hollywood Boulevard, tomé una foto de Randy’s Donuts, comí en el Cheescake Factory y estuve en la Ordenación Sacerdotal y en la primera misa de Kike, quien ya no podrá tener novias, pero seguramente hará sentir especiales y queridas a muchísimas personas, yo me incluyo. Kike vino a estudiar teología al DF, así fué como lo conocí junto con otro clan de personajes religiosos, entre ellos mi primo Bebo (a quien debo mi nickname de “La Beba”) y con quienes afortunadamente he convivido por algo así como 5 años, de todos ellos Kike ha sido mi mejor amigo, y este evento fue algo parecido a estar en su boda.
Pero lo más importante que pasó en este viaje, además de la ordenación de Kike, fue el encuentro con la Tía Silvia. Esta señora, que en realidad no es mi tía, sino la hermana del esposo de una tía abuela, tiene la característica de que puede leer el Tarot, y entre las leyendas que se cuentan de ella, se dice que ha comunicado predicciones bastante precisas sobre el futuro de las mujeres de la familia, incluyendo a mi mamá.
La Tía Silvia me hizo partir las cartas en tres. Cuando volteé las tres cartas de arriba, salieron las figuras de dos monos, uno de ellos en caballo (No sé de estas cosas esotéricas exóticas, sólo sé que eran dos monos) y una tercera que era un as. La Tía Silvia me dijo que “ya no me las podía echar” y me asusté. Y entonces me explicó que ese as significa que tengo la felicidad conmigo. Sólo me confundió más. Después me dijo que estoy justo en el momento en el que puedo triunfar, que ya no había nada que me pudiera decir, porque yo ya tengo la felicidad en mis manos, que no necesito nada y que me considerara afortunada, porque eso es lo mejor que le puede pasar a alguien en el Tarot ¿Quihubo? . Los monos, aparentemente eran dos hombres, un moreno y uno blanco. El blanco, según la Tía Silvia, iba a ser una persona muy importante.
Fue todo lo que me dijo. Por supuesto me quedé decepcionada, ¡Yo quería detalles! Todos los pormenores, quién era el moreno, quién el blanco, cuantos hijos voy a tener, llegaré a ser empresaria, escribiré libros, todo eso, pero pues no, sólo me dijo que yo ya tenía la felicidad en mis manos. El problema es que no la veía por ningún lado. La Tía cuando vió mi cara me dijo “Ese es tu problema niña, nunca estás contenta con nada”. ¡MOCOS! Eso dolió…
Anyway, ese día no entendí nada. No fue hasta varios días después que entendí como estaba la onda, y la onda está así: Voy a ser feliz. Porque quiero y porque puedo. Porque tengo una familia extraordinaria, porque tengo grandes amigos, estudio una maestría en una materia que me apasiona y porque pronto iniciaría un trabajo nuevo donde, sólo porque me da la gana, voy a ser feliz.
Decidir ser feliz no es nada fácil. Estoy segura de que la Tía Silvia hacía varios meses me hubiera podido decir lo mismo, finalmente mi vida no ha tenido grandes altibajos, pero el papel del ser sufrido, es infinitamente más conveniente. En temas de amor, es más fácil buscar el amor que tenerlo, y ciertamente estuve muchos años diciendo que buscaba amor, cuando realmente no quería encontrarlo. Decidí también dejar de buscar amor y simplemente encontrarlo, aunque podía correr el riesgo de tardarme mucho, o de que simplemente no sucediera, pero no importa porque yo estaba a punto de empezar a ser voluntariamente feliz.
