Archivo para febrero, 2012
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Eras tú. Eras tú y de qué me sirvió? No me dejes, y me dejaste, no me querías perder y te fuiste, me amarraste las manos para no ir a buscarte.
Yo te quise como a nadie. Siempre serás una espina en mi corazón. Siempre habrá un rincón de mi alma que estará enamorado de ese rincón de tu alma que no tenía miedo de amarme. Ahí es donde siempre estaremos juntos. Ahí y sólo ahí.